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Músicos
Invitados :
"Cicle
de músics per la Biodiversitat"
Crónica por : Aleix Riera |
| Hacía ya mucho tiempo que no podíamos
disfrutar de una actuación del músico y amigo Sergio. Tan
esperada era su reaparición
como sintetista, que muchos éramos los colegas de Barcelona E-Sound, sino todos, participando también en ese inaudito completo de la sala. Entrando de lleno por la vía directa a nuestro pecho con la afilada “Berlyon” (tema con el que participó en la primera entrega del compilado “BCN E-Sound” en el 2005), nos aclaró a todos su formato que consideramos y compartimos muchos de un concierto de música electrónica. Sentadas sobre unas mínimas bases, Koval interpretó las frases de primer plano de sus temas que procedían bruta y directamente de su interior. Con agarre y fuerza, las cuerdas muestreadas de “mellotron” no dejaron en ningún momento de envolver cada giro de sus pasajes, incluyendo punzantes destellos con los bajos de ARP (uno de ellos, el ARP 2600). “Neuroactivo”, fue uno de los máximos (y veteranos) exponentes de esta incisiva puesta en escena de la música del argentino. Odracir Lavid hizo su aparición con su guitarra MIDI, para bordar y terminar el “coda” de uno de los pasajes electrónicos de Koval, siempre aferrados a la vertiente más pura de la esencia Berlín. Después de dedicar a un amigo e interpretar un tema de carácter más introspectivo, subieron al escenario un par de buenos músicos y amigos para llevar a cabo una improvisación junto con Sergio: Sam Vitoulis y Dom F. Scab. Improvisación de cabo a rabo, dado que no sólo no se habían preparado nada antes del evento, sino que además ni siquiera sabían qué iban a tocar cada uno. Como es difícil que el cóctel Koval-Vitoulis-Scab no cuaje, se pudieron disfrutar momentos musicales interesantes, con aportaciones personales de Dom a los sonidos “EP”, cuerdas de Vitoulis, y secuencia de bajos (eso sí, con el inseparable “delay” calculado) de Sergio. No faltó el guiño al cierre y despido tipo Kraftwerk, aunque Dom fue el primero en dejar el escenario, sin pensarlo, quedándose finalmente Koval para terminar con un potente y característico “sweep” de bajo analógico. Sin efectos visuales, sin luces de colores, sin fuegos artificiales. Sólo Sergio y sus máquinas. Sonido pulcro, detallado, y meticulosamente cuidado. Desde luego, no me arrepiento de haber sido el primero en felicitarle personalmente por su actuación. Aleix Riera
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